El Pequeño Piano

El Pequeño Piano era realmente enano y muy parecido a un marrano. Jugaba a todo tipo de juegos de mesa, sus novias no le querían nada y el ascensor de su edificio siempre cerraba las puertas cuando le veía aparecer. El Pequeño Piano compró un boleto en la tómbola de su pueblo con la gran fortuna de verse recompensado con un ciclomotor y un babero multicolor. Desde entonces decidió usar su nueva motillo para recorrer su provincia y saltar al río. En uno de estos saltos cayó en una profunda ciénaga del pantano y atrapado se vio: por más que gritaba nadie aparecía y el Pequeño Piano se hundía junto a su ciclomotor. Cuarenta y seis años después los más ancianos del lugar cuentan a sus nietos la hermosa historia del Pequeño Piano y de cómo un personaje tan ridículo puede desaparecer tras haber tenido una maravillosa aventura.

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